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Fitness terapéutico por prescripción médica

[kkratings] Fitness con receta es una variedad de ejercicios que pueden ayudar en el tratamiento de muchas enfermedades. Por un lado, la actividad física regular reduce el riesgo de obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares o respiratorias. Pero el movimiento no es sólo una forma de profiláctica, sino que también puede ayudar en la lucha contra las enfermedades.

el ejercicio ayuda a curar enfermedades

Fitness por prescripción médica no es ninguna novedad. Ya en el siglo XVI médicos en las corte de los reyes  decian que «el ejercicio reemplazará a casi todas las drogas, mientras que ninguna droga puede reemplazar al ejercicio». Los resultados recientes de un estudio en la Universidad McMaster en Canadá confirman la validez de esta máxima.

En el estudio de hace 7 años, han participado 130.000 personas de 17 países, que fueron vigilando y apuntando su estilo de vida y estado de salud. El análisis de los datos mostró que 150 minutos de actividad física por semana (es decir, unos 30 minutos al día) redujeron el riesgo de muerte (independientemente de la causa) en un 28% y el riesgo de muerte por razones cardiovasculares en un 20%.

También las observaciones diarias de cardiólogos, reumatólogos, diabetólogos u ortopedistas demuestran que los pacientes físicamente activos viven más tiempo y – sobre todo – en mejores condiciones y mejor bienestar general.

Partiendo de estás investigaciones, no estamos lejos de llegar a la conclusión de que el ejercicio se puede utilizar no sólo para prevenir, sino también para apoyar de manera efectiva el tratamiento de enfermedades crónicas.

¿Estás enfermo? ¡Levántate del sofá para mejorar tu salud!

La idea de la «ejercicio con receta» o el tratamiento a través del deporte, se creó en los Estados Unidos y dio lugar a un proyecto global llamado «Exercise is Medicine«, implementado hoy en 44 países. En Europa, la idea de EIM también se populariza, como parte del Programa Europeo de Salud, y numerosas fundaciones y programas nacionales o a nivel local y municipal.

pilates para hombres

Los profesionales de la salud tienen claro que unas pocas semanas de rehabilitación, por ejemplo después de un ataque cardíaco o una cirugía ortopédica, no son suficientes: los pacientes necesitan ejercicios que afecten el cambio permanente en el estilo de vida y mantengan la condición física a largo plazo. Incluso el entrenamiento de baja intensidad, que se realiza de manera sistemática, promueve un trabajo cardíaco más eficiente, y esto puede ralentizar el progreso de la enfermedad o prevenir las recaidas.

Además, el fitness moderado mejora la condición del cuerpo, lo que le permite al enfermo sentirse bien a pesar de la enfermedad. Por lo tanto, los médicos recomiendan realizar constantemente ejercicios adaptados a tu edad, condición, estado de salud y la presencia de enfermedades crónicas.

Los primeros programas piloto de esté movimiento se llevaron a cabo en Europa a principios de los 2000, en grupos de personas con enfermedades cardiovasculares , reumatismo , trastornos posturales, diabetes y después de un tratamiento oncológico. Cada participante tuvo una consulta médica antes de comenzar el ejercicio. Los ejercicios y las clases se adaptaron individualmente y demostraron que tal entrenamiento «a medida» podría ser tan efectivo como la medicina tradicional, siempre y cuando se emplea los dos de manera paralela.

¿Cómo afecta el entrenamiento terapéutico al cuerpo?

¿Qué sucede en el cuerpo cuando lo obligamos a hacer ejercicio? Es simple: el corazón acelera y bombea sangre más rápido, y los pulmones hace circular más aire. Como resultado, las células del cuerpo reciben más oxígeno y nutrientes. Todos los órganos y tejidos, desde el corazón, el cerebro, el hígado, los riñones, el páncreas, el estómago y los intestinos, hasta la piel, los huesos y el cartílago están mejor alimentados.

Hace que los procesos que ocurren en el cuerpo sean más intensos: la digestión es más efectiva, las calorías se queman más rápido y se usan mejor, se mejora la expulsión de las toxinas, se regulan los niveles de colesterol, se reduce la resistencia a la insulina , las heridas se curan más rápido y los huesos rotos se curan más rápido, aumenta la eficiencia respiratoria. Las glándulas hormonales trabajan de manera más eficiente, lo que a su vez regula la función de todos los órganos.

Finalmente, después de un cuarto de hora, el sistema inmunológico se activa y apoya la lucha contra la enfermedad.

No olvidemos que el ejercicio causa mayor liberación de las «hormonas de la felicidad» – endorfinas-, mejorando el bienestar general, eliminan el dolor. Por lo tanto, la enfermedad no debe llevarnos a la inacción.

«No hago ejercicio porque me duele porque me siento débil»: este es un mal argumento. Tienes que decir: » Hago ejercicio para que no me duela tener más fuerza «.

Instrucciones importantes para «fitness con receta»

ANTES DEL ENTRENAMIENTO:

  • Mide tu presión arterial.
  • Compruebe si has tomado medicamentos que debes tomar regularmente cada día.
  • Lleva encima un monitor de ritmo cardíaco y una botella de agua para el entrenamiento.
  • Ponte una ropa cómodo y calzado adecuado.

DURANTE EL ENTRENAMIENTO:

  • Durante el esfuerzo, no olvides de hidratarte: bede agua o bebidas isotónicas
  • Controla la intensidad del entrenamiento, y avisa al entrenador sobre cualquier síntoma de malestar, dolor o incomodidad.
  • Evita los ejercicios en los que la cabeza está debajo del corazón, porque pueden elevar la presión arterial.
  • Ten cuidado al cambiar de posición horizontal a vertical: una caída repentina en la presión aumenta el riesgo de desmayos y trastornos visuales.
  • Si sientes tal necesidad de descansar, deténte y ajusta la respiración.
  • Durante el entrenamiento de grupo no te pases – ¡no es una competencia, no gana el primero, sino el que hace bien el ejercicio diario!

DESPUÉS DEL ENTRENAMIENTO:

  • Relájate y cálmate.
  • Si es posible, mide la presión y la frecuencia cardíaca y apunta el resultado.

Hacer los ejercicios con mucha precaución

La idea del «fitness médico» es su naturaleza terapéutica. Si queremos sanar o complementar el tratamiento de la enfermedad, no podemos realizar de forma independiente ejercicios de alta intensidad, por muy de moda que estén en tu gimnasio, ya que pueden hacerte más daño que bien. Es  obligatoria hablar con tu medico antes de decidirse sobre que actividad fisica está permitida en tu caso.

El médico que lleva tu caso, que conoce bien tu salud, realiza una entrevista detallada, estudia la documentación relacionada con el curso de la enfermedad y -si hace falta- encarga unas pruebas adicionles  para averiguar tu condición física. Sobre esta base, junto con el entrenador físico, desarrolla un conjunto personalizado de ejercicios.

Una persona que estaba físicamente inactiva antes de la enfermedad, recibirá otras recomendaciones y un conjunto de ejercicios diferente a los de la persona que practicó deportes de manera activa. El tipo de clases depende de la enfermedad subyacente, pero también de las preferencias del paciente. Es muy importante que sean el cocreador de tu programa de entrenamiento, ya que es más probable que hagas ejercicios que te gusten más que los que le serán impuestos.

Además, ganarás una motivación extra para la actividad, y esto influye en los efectos finales. Es igualmente importante que los ejercicios se realicen bajo la supervisión de un instructor calificado, posiblemente en cooperación con un psicólogo o psiquiatra (especialmente en el tratamiento de la depresión ).

El entrenador debe asegurarse que hagass revisiones periódicas para, según sus resultados, ir ajustando el programa de entrenamiento, por ejemplo, en caso de recaída o después de agotar la quimioterapia, no debes esforzarte. Si durante el ejercicio aeróbico, como caminar, montar en bicicleta , nordic walking, footing, puedes hablar sin perder la respiración, el nivel de esfuerzo probablemente sea el adecuado, permaneciendo en la zona aeróbica de intensidad moderada. Es un ritmo seguro para tu cuerpo.

Diferentes tipos de fitness terapéutico

Cada tipo de enfermedad crónica requiere diferentes tipos de ejercicio. El programa de fitness terapéutico para pacientes con hipertensión tendrá más ejercicios aeróbicos para reducir la presión aeróbica, ejercicios cardiovasculares y de intervalo. Y para diabéticos: ejercicios que aumentan la fuerza y la masa muscular, lo que resulta en un mejor uso de la insulina y en una reducción de la glucemia. Un paciente oncológico puede tener un tipo de ejercicios prescrito que facilitará la eliminación de toxinas, reducirá los efectos secundarios de la quimioterapia, reducirá la concentración de factores inflamatorios (desafortunadamente, no hay pautas claras para los pacientes oncológicos – aquí lo más importante es la experiencia del médico y el entrenador y los sentimientos y el estado mental y físico del paciente).

Una persona con enfermedades articulares tendrá ejercicios recomendados para mejorar su movilidad y aumentar la eficiencia de determinados grupos musculares, y una persona con osteoporosis hará ejercicios con pesas. Para una persona en tratamiento de la depresión, caminar, andar en bicicleta o hacer footing, para liberar endorfinas y poner el cerebro en modo de meditación, o dar apoyo al ejercicio en grupo puede ser aconsejable (en la depresión, es muy importante que los ejercicios sean divertidos, pero una actividad más intensa produce mejores resultados).

Sin embargo, en entrenamiento debe ser siempre individualizado, ya que las enfermedades crónicas suelen coexistir, por ejemplo, un paciente con diabetes puede tener hipertensión al mismo tiempo, y un paciente con cáncer puede tener problemas circulatorios o depresión. Por eso es tan importante que el médico y el preparador físico trabajen en estrecha colaboración y, si es necesario, también un psicólogo.

Entrenamiento individual

Después del programa de ejercicios inicial, bajo la estricta supervisión del médico y el entrenador, si todo va sin sorpresas, puedes continuar haciendo ejercicio solo o en clases de gimnasia general. Lo más importante es la seguridad del deporte y la alegría que fluya al hacer ejercicio. Las consultas médicas de control deben realizarse en caso de síntomas alarmantes, adicionales. Además, el paciente con enfermedad crónica permanece bajo el cuidado de su médico de cabecera.

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